
Hoy, cuatro generaciones después y en la isla de la Palma, esta familia, fiel a la tradición de los primeros maestros roneros, continúa con “La Destilación Directa” del jugo de caña y el mismo alambique que en los comienzos en 1936 (Alambique de cobre, destilación en continuo y horno de leña) como clave para mantener intacta la calidad que a lo largo de los tiempos ha mantenido el Ron Aldea.